Eran las 2 de la mañana cuando sonó el timbre de mi habitación y me despierta un humilde morador del pueblo Ollantaytambo. Es tiempo, deben salir cuanto antes. Sino, el policía de turno estará despierto y no los dejará continuar el sendero.

La noche anterior mientras disfrutábamos de unas cervezas en un bar de mala muerte del pueblo antes mencionado, el cual es la antesala a la ciudad perdida de los incas; Machu Picchu, nos quejábamos de que había que pagar mucho dinero para abordar el tren que sube a los turistas hasta Machu Picchu.

Estábamos en condición de viajeros y restaban 3 países por conocer por lo cual el presupuesto estaba ajustado. En eso se me acerca un Peruano de aspecto bien indígena y me dice: te voy a contar un secreto, pero esto nadie lo habla, pues afectaría una fuerte economía.

Existe un tramo para subir hasta el pueblo de Aguascalientes(9kms antes de las ruinas de Machu Picchu) y se puede hacer a pie, pero eso sí, hay guardias vigilando y si te encuentran puedes tener problemas. La forma de evitar los guardias es saliendo de madrugada aprovechando que están en los brazos de Morfeo. Una vez atraviesas esa caseta habrá otra unos 8 kilómetros adelante, si burlaste esa, podrás llegar GRATIS hasta Machu Picchu. El Señor en ese momento me pasa una bolsita con hojas de coca y me dice: Mastiquen esto durante el trayecto para evitar mareos; ese era el secreto de nuestros INCAS.

viaje a machu picchu

Escuchado esto ya para la madrugada siguiente estábamos rumbo a lo desconocido. Logramos burlar la primera caseta, ya que el oficial estaba completamente dormido, pero en la segunda caseta no tuvimos tanta suerte. Ibamos a un ritmo lento y sobre las 6:30AM ya con los primeros rayos de sol afuera, el guardian logró vernos y empezó a correr tras nosotros con un silbido ensordecedor.

Tuvimos que correr, y mucho que corrimos hasta encontrar un pequeño poblado lleno de casitas humildes, que al vernos con la mochila y corriendo se imaginaron la situación. Un chico de unos 15 años me señala para que nos escondamos en su casa. Dentro de la casa esperamos unos 45 minutos y el chico mientras goza con nuestras ocurrencias se vuelve nuestro complice donde finalmente el guardian se da por vencido y regresa a su caseta. De esa forma pudimos continuar el trayecto.

camino a machu picchu

Atravesamos en varios ocasiones los rieles del tren donde pasaba a cada hora lleno de turistas, eso si, bien escondidos, porque no podíamos dejar que nos vieran ya que podían reportarnos. Los paisajes que adornaban el camino eran simplemente inigualables. Montañas, ríos, plantas y una sensación de libertad se apoderaba de nosotros a medida que la hoja de coca iba haciendo efecto en nuestro organismo; estábamos llenos de energía.

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En ciertas ocasiones se nos cruzaban personas que trabajaban la tierra, ellos sonreían y nos miraban con cierto orgullo, por ser los únicos valientes en adentrarse en esas tierras de esa forma. Cuando el sudor empezaba a correr y aparecía algún río, simplemente colgábamos las mochilas y al agua.

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Tras 22 horas de caminata finalmente llegamos al pueblo de Aguascalientes, celebrábamos en alto esta travesía y esperábamos ansiosos el próximo amanecer para subir finalmente hasta Machu Picchu. Sin dolor no hay gloria, y eso fue lo que sentimos cuando nos vimos en una de las 7 maravillas del mundo como lo hubiesen hecho los Incas, esa civilización de genios y llena de sabiduría hoy día ya extinguida; a pie y masticando la hoja de coca.

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Imágenes de esta Travesía:

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