¿Hay que tener mucho dinero para viajar?
Cuando me hacen esta pregunta siempre viene a mi mente esta frase de Will Smith: “Gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos”. Es cierto que para todo en la vida se necesita dinero, pero es un mito el hecho de que para conocer países hay que gastar una millonada. Siempre hay maneras de viajar donde podemos descubrir lo auténtico y no solo enfocarnos en lo turístico que generalmente suele ser lo caro. Un billete de avión es algo que no podemos intervenir en el precio, pero una buena planificación y pensar en invertir en vivencias y no solamente en cosas materiales, estoy seguro que el universo va a conspirar a tu favor y podrás finalmente materializar ese sueño.
¿Cuál ha sido el país que más te ha impresionado?
Pregunta compleja puesto que cada país, ciudad o pueblo tiene su encanto… La India es un país que llamó mucho mi atención, por el contraste de cultura entre ellos y nosotros los latinos. Algunos países de Europa del este como Bosnia, Croacia que a raíz de enfrentar un período Post-Guerra las personas de allí viven en un eterno agradecimiento. Países no muy agraciados económicamente en Suramérica como Bolivia, donde la gente es sumamente amable, con un trato exquisito hacia los extranjeros, también dan de qué hablar. Creo que es imposible decir un solo país, porque sin duda alguna, todos tienen un encanto especial que los hace únicos.
¿Dónde duermes cuando llegas a lugares que no conoces?
Creo que es la pregunta del millón que tiene una respuesta muy sencilla. Hasta en el más remoto pueblo de la India, siempre aparecerá un hostal, hotel o pensión con una camita disponible para algún huésped en busca de un pequeño refugio. Es simplemente preguntar a alguna personal local; perdona, ¿dónde puedo encontrar un lugar donde dormir? Créanme, todavía no conozco el pueblo que me haya dicho que no existe tal cosa…
¿Cómo te comunicas con las personas en países donde ni se sueña con el español?
Pues, es cierto que en muchos lugares poco habitados por turistas, no todo el mundo habla ingles, mucho menos español, pero por experiencia propia, por lo general siempre aparece alguien que hable ingles y traduce a la otra persona. De no ser así, siempre existe el lenguaje no verbal o de las señas…
¿Quién te graba en tus viajes?
En algunas ocasiones los mismos amigos o amigas que me acompañan me ayudan con las tomas, sino, yo mismo agarro mi trípode y lo coloco en algún punto y empiezo a hablar. Todo es disponerse y hacer las cosas; tampoco tiene mucha ciencia.
¿Cuál ha sido la experiencia que te ha embarcado en emprender estos viajes con esta filosofía de viajero?
Creo que el viaje que encendió la llama fue el Camino de Santiago de Compostela, que es una peregrinación que se hace en el norte de España, la cual tuve la oportunidad de hacer a mis 20 años de edad y abrió bastante mi mente. Este viaje surgió gracias a la iniciativa de mi gran amigo, el escritor Alan Delmonte quien inició con este viaje y me motivó a realizarlo un año más tarde. Al finalizar el camino emprendí una de las locuras más grandes de mi vida, que fue el viajar en autostop por toda Europa con esa misma edad. A partir de aquí fue toda una avalancha de viajes, que espero continúen toda la vida ya que no hay cosa más enriquecedora que ver un poco de mundo.